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Errores al elegir regalos de empresa

23 de octubre de 2026. Equipo de Fun Fashion.

Los errores al elegir regalos de empresa se repiten tanto que casi se podrían predecir, y el que más cuesta corregir es encargar el pedido demasiado tarde, cuando ya no queda margen para cambiar prenda, técnica o tallas. Es un fallo que arrastran sobre todo los de recursos humanos y marketing interno, que suelen llegar con la agenda llena y el regalo pendiente. La buena noticia es que casi todos estos fallos se evitan con un poco de método. Aquí repasamos los que más se ven, por qué pasan y qué hacer en cada caso.

Dejar el pedido para el último momento

Qué pasa: el regalo se decide cuando ya queda poco margen, se pide la primera opción disponible y se renuncia a ajustar detalles como el modelo, el color o la técnica de marcaje.

Por qué pasa: el calendario aprieta. Navidad, aniversarios, cenas de empresa y kits de bienvenida caen en fechas conocidas de antemano, pero la producción depende de muchas manos y el tema se pospone hasta que urge.

Qué hacer en su lugar: marca las fechas de regalo del año en el calendario de tu equipo y arranca la elección con antelación suficiente para comparar opciones y pedir presupuesto sin prisa. Si te vas a decidir por prendas personalizadas, en el catálogo de regalos de empresa puedes ver por tipo de prenda qué encaja con cada momento, y así la decisión no se toma contra el reloj.

Logo demasiado grande y en mala posición

Qué pasa: el logo ocupa media espalda, medio pecho o la cara entera de una gorra. La prenda parece un andamio publicitario y la gente deja de usarla.

Por qué pasa: quien pide quiere que «se vea», y confunde que se vea con que se note mucho. Un regalo que solo se usa en casa no hace ninguna labor de marca.

Qué hacer en su lugar: piensa el logo como un detalle, no como un cartel. Un bordado pequeño en el pecho de un polo o una serigrafía discreta en la manga hace que la prenda se use a diario, y que se use es lo que da visibilidad a la marca. Hay un ángulo concreto de este tema en el artículo sobre dónde y de qué tamaño poner el logo en los regalos de empresa, con ejemplos de posiciones que funcionan.

No preguntar las tallas

Qué pasa: se pide una talla media para todos y acabas con una caja de prendas que a media plantilla no le valen. El regalo acaba en un cajón y la inversión se pierde.

Por qué pasa: recoger tallas de treinta o cincuenta personas da pereza, así que se opta por la vía rápida y se cruza los dedos.

Qué hacer en su lugar: recoge las tallas con un formulario sencillo antes de cerrar el pedido. Muchos modelos del catálogo vienen en tallas de hombre, mujer y niño, así que conviene saber qué composición tiene tu equipo. En un artículo anterior explicamos cómo acertar con las tallas de cada persona sin volverte loco con listados, y merece la pena leerlo antes de pedir.

Elegir lo que a ti te gusta, no lo que va a usar el equipo

Qué pasa: la persona que decide elige el regalo según su propio gusto: un color, un modelo o un tipo de prenda que a ella le convence y al resto no dice nada.

Por qué pasa: es la vía más cómoda, porque no exige preguntar a nadie. Pero un regalo de empresa mal elegido se nota enseguida: si nadie se lo pone, no hay regalo.

Qué hacer en su lugar: piensa en quién lo recibe y en qué momento. No es lo mismo un detalle para clientes que un kit de bienvenida para alguien que empieza el lunes, ni una prenda para una cena de empresa que una sudadera conmemorativa de aniversario. Si tienes dudas entre varias opciones, en el artículo sobre qué opción conviene más al pedir regalos de empresa al por mayor se comparan los casos por tipo de destinatario.

Recortar en la prenda base

Qué pasa: se elige la prenda más ligera posible para «estirar» el presupuesto, y el resultado es una camiseta fina, con un color que se apaga al primer lavado, que nadie reutiliza.

Por qué pasa: se piensa que el regalo es un gasto y no una inversión en imagen, así que se recorta donde más se nota. Un regalo de empresa que no gusta suele fallar por aquí más que por el logo.

Qué hacer en su lugar: abarata el pedido por la vía que sí funciona: la cantidad, el número de tintas del diseño, las posiciones de marcaje y la gama o el color de la prenda. Y cuida el acabado: un bordado en un polo de buena base dura años; una estampación apresurada sobre un tejido flojo se notan a la primera lavadora. En el artículo sobre cómo organizar la selección de regalos de empresa por tramos de gasto se explica qué se puede recortar y dónde conviene no hacerlo.

No pensar en la técnica de marcaje adecuada

Qué pasa: se elige primero la prenda y se asume que cualquier técnica valdrá para el logo. Luego el diseño a todo color no aguanta bien ese método, o el bordado detallado sale ilegible en un tejido de punto.

Por qué pasa: cada técnica tiene su terreno. La serigrafía brilla con tiradas de pocos colores; el DTF permite diseños a todo color sobre algodón y poliéster; la sublimación integra la tinta en el tejido y va genial en ropa deportiva de poliéster claro; y el bordado da relieve y durabilidad en polos, chaquetas y gorras. Si se elige sin criterio, el resultado no acompaña.

Qué hacer en su lugar: deja que la técnica se decida después del diseño y de la prenda. En nuestros talleres de Madrid trabajamos las seis técnicas principales, serigrafía, DTF, sublimación, bordado, DTF UV y tampografía, y asesoramos sobre la combinación que mejor rinde para cada caso.

Olvidar la logística de entrega

Qué pasa: el pedido está listo, pero nadie ha pensado en cómo llega a cada persona. En equipos repartidos entre varias sedes o en teletrabajo, el regalo queda atrapado en una oficina.

Por qué pasa: es el detalle que se deja para el final, cuando ya está todo cerrado.

Qué hacer en su lugar: define antes de pedir cómo se reparte: recogida en el polígono de Fuenlabrada si estáis por Madrid, o envío nacional a cada sede si el equipo está repartido. Planificarlo con antelación es parte del pedido, no un extra.

La lección que queda

Casi todos estos fallos comparten la misma raíz: decidir el regalo de arriba abajo, empezando por lo que al que decide le parece bien, en lugar de empezar por quién lo recibe y cómo lo va a usar. Preguntar tallas, pensar la posición del logo, elegir técnica según el diseño y dejar margen en el calendario cuesta poco y marca la diferencia entre un regalo que se guarda y uno que se usa cada semana.

Si estás montando el pedido y quieres ver cómo queda tu marca sobre la prenda antes de comprometerte, sube tu logo y pruébalo al momento sobre camisetas, sudaderas, gorras o bolsas, sin registro y sin salir de tu navegador. Y cuando lo tengas claro, en Fun Fashion, como distribuidor oficial de textil para personalizar con más de 2.000 modelos en catálogo, te preparamos un presupuesto sin compromiso para tu pedido por cantidad.

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Este artículo se ha preparado con ayuda de herramientas de inteligencia artificial y lo ha revisado nuestro equipo. Más información en transparencia en el uso de IA.